viernes, 15 de mayo de 2009

¿Para qué la cultura?


¿Se han preguntado alguna vez cómo una de las culturas nacionales más avanzadas de Europa, como la alemana, pudo desembocar en el nazismo? Sí, ya lo sé: es una pregunta típica de conversación de sobremesa que hemos escuchado mil veces, apta para hacerse el interesante sin necesidad de esforzarse demasiado. Sin embargo, a mí el intento de responderla –de responderla bien, se entiende—me ha tenido ocupada durante los últimos quince años y todavía no he conseguido dar con una respuesta convincente. (Veáse, por ejemplo, mi Misterioso caso alemán).

El asunto no es baladí: si una cultura tan impresionante como la alemana pudo desembocar en la barbarie, es que la cultura en sí no nos salva necesariamente de nada. Durante siglos hemos pensado que ser cultos, por definición, nos hace mejores: no sólo porque siéndolo, si es que hemos conseguido salvarnos de la pedantería, somos más interesaKlaus Barbientes y mejores conversadores, sino también porque la cultura nos ayuda a reconocer el mal y, por tanto, a evitar cometerlo. Ya. Hasta que hemos visto al criminal de guerra Klaus Barbie matando el aburrimiento al descifrar hexámetros homéricos en el banquillo de los acusados mientras los testigos exponían al jurado las atrocidades que había cometido en el Tercer Reich.

Pero entonces, ¿para qué esforzarnos en cultivar la cultura o en motivar educativamente a nuestros vástagos –caso de tenerlos—para que lo hagan? Al fin y al cabo, se puede ser un abogado o un médico estupendo sin necesidad de saber quién escribió Hamlet o cuándo se produjeron las Guerras Púnicas. También llevo años intentando responder a esta segunda pregunta, fatalmente derivada de la primera. Para ello trato de acumular argumentos en defensa de la cultura y de las humanidades a pesar de los eventos de nuestro malhadado siglo XX. En gran medida, este blog pretende dar espacio a este tipo de reflexiones. Obviamente, se admiten sugerencias…. Siempre y cuando sean argumentaciones racionales. No vale eso de que la cultura es buena porque produce placer a quien la cultiva. Basta un vistazo a nuestro alrededor para constatar que eso no le sucede a todo el mundo, del mismo modo que no todos los hombres hallan placer en beber champán de un zapato usado de tacón.

4 comentarios:

Elisa dijo...

No sé si existen argumentos racionales,pero aquí planteo el mío que, al menos no es un argumento sentimental.Todos hemos conocido personas cultas,brillantes,que son a su vez, malísimas,y a la inversa.¿Qué argumentos racionales puede haber a favor del énfasis en la cultura, la buena educación, las Humanidades, la Ciencia?. No me parece mal que produzca placer. También es cierto que hay muchísimas personas que sólo encuentran aburrimiento en la cultura. Ambos tipos humanos pueden ser felices, y por tanto, no es válida la ecuación cultura:felicidad.
Para mí, un argumento válido es también muy simple:la cultura, el conocimiento del mundo,de las personas, abre la mente, y propicia una mayor independencia de criterio.Te concede un mecanismo de defensa,distancia, cierta frialdad y escepticismo.Eso no te protege de cometer errores,pero, al menos, no te hundes cuando los cometes,porque tienes una vía de escape.

Julien Sorel dijo...

Como bien argumentas, la cultura humanística como gran vacuna sistémica contra el mal se ha demostrado absolutamente ineficaz ante las barbaridades del siglo pasado. En mi experiencia, la cultura es una opción individual de perfectibilidad, un diálogo conmigo mismo y demás semejantes. Agradeceré siempre a ciertos autores --Mann, Mutis, Stendhal, Seth, Tolstoi et alii – el calor con que me acogieron hace ya unos años cuando caí en una profunda depresión, entonces me retiré durante todo un verano a un pueblo del Pirineo y sólo me dediqué a andar y releer a mis autores preferidos. Hoy incluso guardo buen recuerdo de aquella experiencia en las montañas mágicas (¡Uf, parezco un autor de libros de autoayuda! hoy tan à la mode y con tantas ínfulas de sanación ).

Sin ser experto en el tema, supongo que mi argumentó no deja de ser un descendiente del Allgemeine Bildung, aunque quiero insistir en el carácter de introspección personal de mi experiencia cultural, nunca la he contemplado como una obligación, ni un gran proyecto educativo ilustrado que nos hará a todos ganar el cielo.

--PS: para la cultura científica ya tenemos a Euardo Punset los domingos por la noche.

Anónimo dijo...

estimada Rosa La Rosa, es tema inrtersante para que la cultura?.. poro la cultura como el dinero sono llena vacios que ni nunca se llenan,obesionandonos,abandonando a los demas sin saberlo,ejemplo B. Mdoff que aun sabiendolo,sus ocultos motivos son los mismos que los de cualquier mortal.la cultura judia con religion con con ella se desembioca en la misma barbarie de los enemigos.
coppmunicate a"salinasju47@yahoo.com.mx"

HArendt dijo...

Estimada Rosa:
Hace unos días terminé de leer su libro "El misterioso caso alemán". Le confieso que me ha cautivado, tanto por la pulcritud y amenidad de su escritura, como por su contenido, que tanto me ha recordado las reflexiones -salvando las distancias- de mi admirado Américo Castro en su "España en su historia". Le doy las gracias por el profundo placer que su lectura me ha provocado.
Me gustaría llamar su atención sobre dos erratas que advertido en la edición que yo he manejado (abril 2007), que entiendo son de imprenta, una, y de concepto, la otra. La primera está en la página 246, concretamente en la primera línea: ¿no debería decir "trono" en lugar de "tono"? La segunda, está en la página 300, al final del primer párrafo, donde habla del "trato inhumano concedido a los soldados". ¿No cree usted que sería más correcto poner "dado" en lugar de "concedido", o simplemente, suprimir "concedido"?
Un saludo muy afectuoso desde la isla de Gran Canaria.
Su amigo,

Carlos Campos